Es bueno contrastar las distintas biografías sobre Clapton, y más cuando ésta está escrita por él mismo. Mientras que los otros libros que he leído acerca de él lo retratan como un ser inmaduro y egoísta en sus primeros años, en éste Clapton se desnuda y nos deja ver las inseguridades y temores que le hacían tomar una serie de decisiones que nunca se entendieron bien. La mayoría de las biografías, en lugar de intentar sacarle la información a quienes le conocieron (o incluso a él mismo) lo que hacen es transcribir lo que se publicaba en los tabloides ingleses, y ya se sabe como se las gastan éstos con tal de sacar un titular. Clapton cuenta un montón de anécdotas de aquella primerísima etapa lo que ayuda a entenderle.
Su versión de los hechos más significativos (su marcha de los distintos grupos: Yardbirds, Bluesbreakers, Cream, Blind Faith,…) es mucho más sencilla de la que sus biógrafos nos han dado a entender a lo largo de los años. Es más, se trata a él mismo con mucha más severidad en sus años de yonki primero y alcohólico después, que lo que han hecho otros, que ha sido con demasiada indulgencia, como si el hombre se pudiese separar del artista. Y desde luego en el caso de Clapton no es así, ni de coña.
La lectura empieza a hacerse un poco pesada hacia el final, con sus problemas domésticos, el amor que profesa a su esposa e hijas, su espiritualidad, el proyecto Crossroads (en lugar de hablar del festival lo hace de cifras recaudadas) y demás jodiendas que no interesan a nadie salvo a él mismo y su gente… que si sus niñas prefieren las playas de arena o que si la colección de relojes al final resultó una mala inversión, que si el yate no sé que,… en fin.
De todas formas, el balance final es positivo si se complementa con otras biografías que contrasten y al ser posible, que proporcionen datos exhaustivos de su carrera (a ver si le echo la mano encima al The Complete Recording Sessions de Marc Roberty).

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